Friday, April 27, 2007

35. 27 de abril de 2006

Lo que uno NO hace de alguna manera existe.

Por Alfredo Mora Manzano

Cuando uno escribe por el hecho de escribir, como yo, se termina básicamente por no escribir nada para no postear simplemente tonteras. Así que no escribí hoy por escribir, sino por pura pica. Hemos estado muy ocupados tratando de organizar este sexto EDOC, este año, me ascendieron, de jefe de información a editor del periódico “El Otro Cine” órgano informativo del festival. Yo estudié arquitectura y luego de graduarme trabajé en algunas películas y en comerciales, lo cual imagino me convierte en el candidato perfecto para ser el editor de un periódico.

Debido a la cantidad de horas hombre que requiere este trabajo no he tenido tiempo de hacer nada más, así que no tengo idea de como hicieron María (jefe de programación del festival) y Manolo (director del mismo) para actualizar sus blogs. Por supuesto no me he pasado 24 horas diarias trabajando, mi día se debate entre el pánico absoluto de no estar haciendo bien mi trabajo y el horror de que la gente con la cual trabajo no se de cuenta del pánico.

La verdad es que siento mucho no poder escribir mas seguido, y no es que no pueda sino que en realidad no he tenido ganas, hay una larga lista de temas que he querido abordar y de posts que he empezado que he desechado en detrimento de esta ‘necesidad de escribir algo bueno’ que tenemos todos los pseudo escritores.

Una lista incompleta de temas de los cuales no he hablado:

Lo más importante quizás sea el nacimiento de mi sobrina y darme cuenta de cuanto puede llegar uno a querer a un pedazo de carne tan chiquito, la mamá de Olivia, esposa de mi hermano tiene su propio blog.

La consulta popular (en la que voté sí por supuesto) porque estaba seguro de que barríamos.

Mi rodilla que todavía molesta a 7 meses de la operación.

El que llamen ‘genio de la comedia’ al cuasi stand-up colombiano Andrés López a pesar de que para mi es tan gracioso como ver videos de amputaciones sin anestesia a bebés.

El estreno de Esas no son Penas.

Un curso introductorio para gobiernistas, ya que es bueno ser gobiernista, por fin.

El hecho de que no importa cuan bajo uno crea que la clase política pueda caer siempre aparece una lamprea como Luis Almeida a demostrarnos lo contrario. Aquí el excelente editorial de Xavier Lasso al respecto.

La UDC o la reinvención de la cobardía y la inutilidad al servicio de la 'Derecha ahuevada'

Un artículo completo acerca de la 'Derecha ahuevada'


Luego de esta lista de la vergüenza creo que debo decir que quizás el tema que más he sentido dejar pasar sea la muerte de Kurt Vonnegut el pasado 11 de abril, es más empecé un post que estaba quedando casi decente y que no publiqué debido a que se me fue el tiempo y es inútil escribir sobre un hecho reciente cuatro días después de que ya pasó, hay gente que no fue vaga y sí escribió a tiempo.

Aquí algunas de mis notas a manera de corolario.

Kurt Vonnegut, Jr. (1922-2007)

Kurt Vonnegut tuvo ese tipo de juventud que en realidad yo no hubiera querido tener, combatiente de la segunda guerra mundial y prisionero de guerra en Alemania, pero que digo a mis amigos que sí hubiera querido para mí con la convicción ciega de que crean que soy valiente. Luego de la guerra el cuerpo de trabajo de Vonnegut se acumula en una novela increíble detrás de la otra. Mucho se ha escrito tanto de su obra literaria como de la injusticia histórica de no haber ganado nunca el Nobel que el atribuía al hecho hacer quebrar un concesionario de Saab cuando era joven debido a su inutilidad en administración de negocios.

Mi razón para la admiración de Vonnegut no proviene solamente de lo que escribió sino de una actitud desenfadada y de sarcasmo que siempre tuvo para con todas las cosas que comentaba. Atribuyo a él por ejemplo mi decepción absoluta con el trabajo de Joseph Campbell a quien personalmente yo admiraba de puro vago. Es decir siempre la teoría del “Héroe de las mil caras” me pareció interesante hasta que pude leer un poco sobra las críticas de Kurt Vonnegut que ponen el trabajo de Campbell en perspectiva y lo resumen a: “Hombre cae en el hueco, hombre sale del hueco”. Otra actitud genial de desenfado es interpretarse a sí mismo en “Back to school” la película de Rodney Dangerfield de 1986. Es que hay que repetir que nadie utilizó el humor negro como arma como Kurt Vonnegut, solo él calificaría sus propias novelas de la A a la D. Obviamente le puso A+ a Slaughterhouse 5.

Aquí sus ocho reglas para escribir un cuento:

  1. Usa el tiempo de un extraño total de manera que el o ella no sientan que perdieron el tiempo.
  2. Dale al lector por lo menos un personaje que el o ella puedan alentar.
  3. Cada personaje debe querer algo, incluso si solo es un vaso de agua.
  4. Cada frase debe hacer una de dos cosas: revelar carácter o hacer avanzar la acción.
  5. Empieza lo mas cerca del fin que puedas.
  6. Sé un sádico. No importa cuan dulces e inocentes tus personajes principales sean, haz que les pasen cosas horribles para que los lectores puedan ver de que están hechos.
  7. Escribe para satisfacer a sólo una persona. Si abres la ventana y le haces el amor al mundo, digamos, a tu historia le dará neumonía.
  8. Dale a tus lectores la mayor cantidad de información posible lo mas pronto posible. Al diablo con el suspenso. Los lectores deben tener tal completo entendimiento de lo que pasa, donde y como, como para terminar la historia ellos mismos, que las cucarachas se coman las últimas páginas.

Me resulta un poco difícil pensar que un hombre de ese tamaño pueda tener una muerte tan común entre gente de su edad, tenía 84 años. Un mes antes de morir se cayó en su casa y se golpeó la cabeza y nunca se recuperó. Siete años antes había sufrido una grave inhalación de humo tratando de salvar todos sus archivos que se perdieron irremediablemente en un incendio. Lo que quedaba de esos archivos estuvo un mes completo dentro de su cabeza durante el tiempo que convaleció desde la caída hasta su muerte y es una verdadera pena no saber qué contenían.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”