Wednesday, August 18, 2004

16. 18 de agosto de 2004

LA ESPANTOSA DIETA DEL NIÑO TERNURA

Por: Alfredo Mora Manzano, Quito-Ecuador

“No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi trabajo,
quiero alcanzarla a través de no morirme”
Woody Allen

Siempre he estado enfermo, SIEMPRE. Tengo la teoría de que vine dañado de fábrica o que mis padres hicieron una hijo “en borrador” antes de hacer las versiones “a limpio”. Cuando mi hermano era pequeño sus distracciones incluían romper sus lentes, correr, saltar y pegarle a sus amigos con un tigre enorme de peluche desde lo alto de la resbaladera de la escuela (mi hermano era como Calvin & Hobbes pero de verdad). Cuando yo era pequeño mis distracciones eran otras: Paperas, sarampión, hepatitis, varicela, principios de reumatismo infantil, etc. Debido a mi calamitoso estado de salud, siempre empeorado por el hecho de que no me da nunca el sol y de que veo 18 horas diarias de televisión me he visto en la obligación de empezar una estrictísima dieta naturista. Bueno, yo no la llamo naturista, si pudiera clasificarla la llamaría medieval.

La dieta a la que me refiero empieza por una limpieza total o desintoxicación de los intestinos a través de un ayuno de cuatro días de comer solo manzanas y tomar agua, debe ser bastante efectiva ya que estoy casi seguro que boté unos churros que me comí en “La Macarena” creo que alrededor de 1981. Para los que no lo saben La Macarena era un parque de diversiones que quedaba al lado de la Casa de la Cultura de Guayaquil hace muchos años, los mas viejos lo recordarán como un lugar pequeño y asqueroso, yo con mi nostalgia infantil, que me lleva a recordar todo de una manera mágica y distinta gracias a mis ojos de niño lo recuerdo como un lugar grande y asqueroso.

Luego siguió (y sigue) un cambio total en mis hábitos alimenticios ya que dejé de comer carne roja, grasas, mariscos, frituras, lácteos que no estén descremados, sal, cualquier tipo de producto derivado de la caña de azúcar, tomates, papas, berenjena, alcohol (¿alcohol? Sí, alcohol... ¡maldición!), cualquier cosa con colorantes, cualquier tipo de enlatados, arroz, harina, cerdo, embutidos, chocolate, café. Para no hacerles la lista muy larga imagínense cualquier cosa deliciosa que se les ocurra y eso no puedo comer, ahora imagínense cualquier cosa horrible que su mamá les quería obligar a comer de chiquitos y eso sí puedo comer todo lo que quiera.

Uno de los efectos colaterales beneficiosos de la dieta es que he bajado 16 libras en un mes (mas de 7 kilos). El bajar de peso debería ser una buena noticia para cualquiera de los mortales excepto para mí, que tengo una cabeza no solo demasiado grande para mi cuerpo sino con forma de foco de 60 watts. En este momento estoy igualito a mis fotos de graduado del colegio, una época en que básicamente mi vida estaba regida por la incomodidad, el nerviosismo, la inseguridad y de que me rechacen las mujeres, por lo que gracias a la dieta me he podido dar cuenta que mi vida no ha cambiado nada en los últimos once años.

Hasta hace poco, cuando me “auto complacía” (me niego a escribir masturbaba ya que esto lo leen mis tías) pensaba en los pies de Natalie Portman cuando bailaba como Marylin Monroe en “El profesional”, ahora pienso en que me como un paquete completo de galletas oreo y que no le brindo ni una a nadie. Mis gustos, como mi vida entera van a tener que cambiar. Ahora me voy ya que me llaman de nuevo a comer mi pollo hervido con ensalada.


POST DATA

Les prometo tratar de escribir mas seguido.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”