Wednesday, June 30, 2004

13. 30 de junio de 2004

PHILDICKIANOS: A 30 años de las visiones

Por: Alfredo Mora Manzano, México DF

Durante el año de 1974, el escritor Philip K. Dick fue visitado por un ser, que a manera de semi-dios lo bañó de una luz extraña y le indicó el rumbo que debían tomar su vida y su trabajo. A cumplirse el treinta aniversario de las visiones de Dick su presencia en el mundo de la literatura y el cine es cada día más real, compleja y abrumadora. Hoy se habla del término “phildickiano” para describir las atmósferas que rodean la maravillosa obra de este escritor que siempre trató de hacernos dudar del mundo que podemos percibir mediante nuestros sentidos preguntándose siempre ¿Qué es real? Y ¿Qué es humano?

Philip Kindred Dick, nació en 1928 en Chicago pero vivió la mayoría de su corta, atropellada y desde muchos puntos de vista triste vida en California. Publica su primer cuento corto a los veinte y cuatro años y su primera novela a los veinte y siete. Sería el inicio de una fructífera, pero inconstante carrera en la que los cuentos a comisión que producía por cientos para poder pagar cada mes comida y arriendo palidecen ante la grandeza cósmica de las novelas y cuentos a los que realmente dedicaba toda su verdadera pasión y genio. Es para muchas personas el mejor autor de ciencia ficción, un visionario y un artista cuya vida estaría marcada por la dualidad brutal entre sus pretensiones y sus logros.

El asunto es que Dick, a pesar de haber surgido de la escena de las publicaciones baratas de ciencia ficción, que llenaban los puestos de revista cada semana con sus historias escritas en papel amarillento, quiso ser siempre aceptado por el “mainstream” literario de la época. Como ocurre casi siempre ése reconocimiento, junto con la bonanza económica, sólo llegaron cuando era demasiado tarde. Hoy prácticamente todos los cursos de literatura norteamericana moderna incluyen una de sus obras en su pénsum y el mejor pago que recibió el escritor en toda su vida fue el adelanto por los derechos de adaptación de su cuento “Do androids dream of electric sheep?” al cine. La pequeña historia sería la base del guión de la fantástica “Blade Runner” de Ridley Scott. Philip K. Dick falleció en 1982, poco antes del estreno de la cinta, a los 53 años de edad.

En este momento la lista de películas basadas en cuentos y novelas de Dick ya casi alcanza la decena:

Blade Runner (1982), Total Recall (1990), Confessions d’un Barjo (1992), Screamers (1995), Impostor (2002), Minority Report (2002), Paycheck (2004) y A Scanner Darkly (2005).

Esta última será dirigida por Richard Linklater (Slacker, Before Sunrise, Waking Life, Before Sunset) en su primera aproximación a la ciencia ficción, pero no su primera aproximación a Philip K. Dick. En su fantástica película de animación “Waking Life” el mismo Linklater, camuflado entre los múltiples personajes de la cinta narra una de las mejores anécdotas phildickianas, el encuentro en la vida real del escritor con los personajes de su novela “Flow my tears the policeman said”, el director, caracterizando al hombre del pin-ball cierra la escena con una cita maravillosa que resume el pasaje vivido por el autor y las ficciones con las que comparte ese espacio: “Solo hay un instante y es este momento y es la eternidad”.

“A Scanner Darkly”, la última de las adaptaciones al cine de las novelas de Dick, sucede en un futuro no muy lejano en que los Estados Unidos han perdido su batalla contra las drogas. Keanu Reeves interpreta a un policía adicto a la popular “Sustancia D”, que causa que los adictos desarrollen dobles personalidades. Fred, el policía, también es Bob, un notorio narcotraficante. Junto con sus oficiales superiores Fred desarrolla un elaborado plan para llevar a Bob ante la justicia. Junto a Reeves actúan Winona Ryder, Woody Harrelson y el siempre confiable Robert Downey Jr, otro genio incomprendido acusado de drogadicto y loco.

Ursula K. LeGuin, una de los escritoras de habla inglesa más importantes de la actualidad describe a Dick como “Nuestro propio Borges”, de ésta manera tratando de poner en perspectiva la verdadera importancia de los escritos dickianos. A pesar de que a veces soy enemigo de hacer tales comparaciones tan a la ligera, este comentario de LeGuin (cuya obra también admiro) se escucha muy refrescante obviamente al poner al enorme escritor argentino como uno de esos ideales inalcanzables. Otro crítico una vez, tratando de explicar una obra de Dick en un círculo intelectualoide que no lo conocía, dijo: “…Es como si Kurt Vonnegut tratara de escribir episodios de Star Trek…”. Estos son solo un par de ejemplos de la importancia que iban cobrando las obras de Dick para otros lectores fuera de la ciencia ficción, aunque para la gran mayoría del público siga siendo “el tipo que escribió el cuento en el que se basó Blade Runner”.

Casi al final de su vida, Dick escribe un diario de los eventos ocurridos durante sus visiones. Rescato un párrafo que resume parte de la genialidad de sus reflexiones:

“…Soy un filósofo de ficción, no un novelista; Mi habilidad como novelista y escritor de historias es empleada como un medio de formular mi percepción. El núcleo de mi escritura no es arte sino verdad. Ergo lo que digo es verdad, pero no puedo hacer nada para mitigarla, ni por acción ni por explicación. Aunque esto parezca de alguna manera ayudar a cierto tipo de personas sensibles y preocupadas, por las cuales hablo. Creo que entiendo el ingrediente común de aquellos a quienes mis escritos ayudan: son gente no puede o no quiere desafiar sus propias indicaciones sobre la irracional, misteriosa naturaleza de la realidad y para ellos mi trabajo es un largo raciocinio sobre esta inexplicable realidad. Una integración y presentación, análisis y respuesta y una historia personal… ”

Espero que las siguientes personas que sean los encargados de llevar al cine los escritos dickianos, entre ellos los hijos del autor que son quienes controlan los derechos, tengan la suficiente sabiduría de escoger bien a quien encargan los proyectos, después de todo éste año fuimos testigos del desastre que es dejar una obra de él a cargo de John woo. El catálogo de obras de Dick es tan fantástico como extenso, “Faith of our fathers”, “The man in the High Castle” y “The three stigmata of Palmer Eldritch” (obra que fascinaba a John Lennon) siguen formando parte de mis obras literarias favoritas de todos los tiempos. Mi admiración por Dick va más allá de lo literario, al irlo conociendo sé que comparto con él muchos de los miedos que atormentaban su vida, principalmente ésa noción de que todo lo que hacía era causado e impulsado por una extraña fuerza, que tal vez provenía de los seres de sus visiones o por un tipo de esquizofrenia que los doctores no llegaban a detectar. Si Dick estaba loco, es el tipo de loco que algún día me gustaría llegar a ser.

POST DATA 1

Si quieren encontrar más información sobre Philip K. Dick pueden acudir a la página oficial: www.philpkdick.com

También pueden acudir a una muy buena página de sus admiradores: www.philipkdickfans.com

POST DATA 2

Recibí un par de e-mails a propósito de la última entrega reclamándome que no haya incluido a una u otra figura de la televisión de la época de mi infancia. Las más nombradas fueron Barbara Eden (mi bella genio) y Suzanne Summers (Chrissy de Tres sin multitud). Me parecen muy buenos ejemplos, pero decidí incluir solo a mis favoritas. A la única a quien no incluí a pesar de que traté fue a “Bea”, la niña rica que se enamora en la playa de un niño pobre en “Verano Azul”, una serie española de finales de los setentas. No encontré suficiente información sobre ella, y por más que traté ninguna foto.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”

Sunday, June 20, 2004

12. 21 de junio de 2004

MUJERES (FICTICIAS) QUE ME HAN ROTO EL CORAZÓN

Por: Alfredo Mora Manzano, México DF


“I have such poor vision I can date anybody”
Garry Shandling


“Por lo general, las mujeres de ensueño son una ilusión óptica”
Peter Ustinov



El blog de hoy empezó como “Mujeres que me han roto el corazón”, sin el “ficticias” entre paréntesis, pero pronto en lugar de un artículo se transformó en una carta suicida por lo que decidí pasar a temas mas mundanos. Las mujeres a las que me refiero hoy formaron parte de mi imaginario infantil, y fueron las que se encargaron de despertar por primera vez aquellos sentimientos tan malsanos de los que me siento hoy tan orgulloso.

Aquí van sin ningún orden específico:


SAYAKA YUMI


Bueno, la primera es muy conocida. Sayaka entró al glamoroso mundo del pilotaje de robots gigantes por puro nepotismo. Su padre, el Dr. Yumi, era el director del instituto de investigaciones fotoatómicas que quedaba junto al monte Fuji. El Dr. Yumi obviamente estaba lavando grandes sumas de dinero de los yakuzas ya que ese laboratorio se destruía a cada rato y las reparaciones millonarias no se tardaban más que algunos días.

La hija única del buen doctor era una de esas chicas aniñadísimas que recibían todo lo que querían. Cuando su primer robot, Afrodita, fue destruido le compraron uno nuevecito enseguida. Sayaka se veía realmente bien en sus leotardos de piloto y todavía me acuerdo cuando todo el patio de mi colegio comentó del capítulo en que por una fracción de segundo se la puede ver desnuda saliendo de la ducha, claro que en mi imaginación ese brevísimo momento dura mucho más e incluye mucha mas desnudez. Durante la mayoría de los capítulos Sayaka resiste de la manera más anticuada los avances de Koji, pero me imagino que cedió durante el viaje de estudios a Estados Unidos que tomaron luego de la destrucción del Mazinger original. Viaje de estudios pagado por el Dr. Yumi, con dinero del narcolavado.


C.J. PARSONS

Esta voluptuosa morena era la asistente de “Matt Houston”, una de mis series de detectives favoritas de cuando era niño. Me encantaba el hecho de que Houston fuera un archimillonario dedicado a resolver crímenes por puro gusto ya que era el heredero de la gran fortuna de su padre interpretado por Buddy Ebsen (alias Barnaby Jones). Una vez grabé un capítulo de Matt Houston sobre el final de la copia en Beta del concierto “Mastropiero que nunca” de Les Luthiers y mi papá me retó.

Claro, la serie no hubiera valido de nada sin la iluminadora presencia de Pamela Hensley interpretando a C. J., la asistente de Houston experta en meterse en problemas. Como en toda buena serie ochentera, C. J. Al principio se muestra reticente de iniciar una relación con Matt, hasta que a éste le meten un tiro y se muere en la mesa de operaciones durante unos minutos para luego revivir en el siguiente capítulo y ella se da cuenta de que siempre lo había amado, típica mal llevada. Pamela Hensley recibe crédito extra al haber interpretado a la princesa Ardala en “Buck Rogers en el siglo 25”, la única princesa de un planeta de hielo que se la pasaba todo el día en bikini.


FIORINA PEPPINO

El más normal de mis enamoramientos infantiles, ya que se trataba de una niña. Fiorina fue uno de los personajes claves en “Marco” una serie increíble creada por Hayao Miyazaki a finales de los setentas, basada en el cuento de Edmundo de Amicis “De los Apeninos a los Andes”. Fiorina era la hija del Sr. Peppino, un tipo bacansísimo, un artista y buen dato en todos los sentidos que ayuda a Marco en la búsqueda de su madre. Fiorina tenía una hermana menor y desde pequeña aprende a ser muy buena titiritera. La madre de las hermanas Peppino era guapísima, lo que hace que las acciones de Fiorina fueran muy altas. Me da un poco de pena el hecho de que no me acuerdo muy bien de ella, pero quiero pensar que Fiorina se convirtió en una gran artista y que su papá se sacó la lotería.


LISA HAYES

Ahora sí, palabras mayores. Lisa Hayes es uno de los personajes principales en una de las mejores series de todos los tiempos, Robotech. Debido a su increíble efectividad profesional y un poco en parte a ser una reprimida sexual que no se divertía nunca, pasa en poco tiempo de ser parte de las asistentes del capitán Gloval a teniente coronel del SDF-1.

Durante mucho tiempo creíamos que Lisa iba a terminar de solterona a pesar de ser guapísima, pero cuando los Centraedi la obligan a besar a Rick Hunter durante un experimento su negro corazoncito empieza a latir otra vez. Todo esto a pesar de que el pelmazo de Hunter perdió mucho el tiempo con la calentahuevo de Minmei que se tuvo que conformar al final con cantar en la glamorosa boda de Rick y Lisa Hayes. Como Lisa era hija de un alto dignatario militar, el General Hayes, su matrimonio fue por todo lo alto y por alguna extraña razón fue transmitido por tele como el matrimonio de la princesa Diana.

Lisa y su esposo parten a una misión importante al mando del SDF-3 y se adentran al espacio para iniciar su vida de casados y de comandantes de nave. Lo interesante de éste caso es que Lisa es un ejemplo de que las chicas pueden conseguir la felicidad si es que de verdad la buscan. Aparte, tienen que poner el esfuerzo de arreglarse un poco.


LA AGENTE 99

Interpretada por Bárbara Feldon en la fantástica serie “Get Smart” de 1965 a 1970 y en películas que se realizaron después, la agente 99 es la máxima de mis fantasías de todos los tiempos y la personificación de un modelo femenino que he buscado infructuosamente durante toda mi vida adulta. La 99 nunca nos reveló su nombre (hasta su esposo le decía la 99) y era una de las mejores agentes de CONTROL, una agencia ficticia amague de la CIA, como CIPOL y muchas otras que surgieron durante la guerra fría.

Lo que más me gustaba de la agente 99 es que a pesar de ser una mujer exitosa, elegante y guapísima se moría por su compañero de trabajo, Maxwell Smart agente 86 interpretado por Don Adams. El agente 86 era un torpe y despistado pero eficiente espía de CONTROL lo que prueba que un hombre muy chistoso puede terminar conquistando a una mujer hermosa, mucho más hermosa de lo que se merece y ese tipo de incentivos han sido la gasolina de mi existencia. La 99 es definitivamente la primera mujer de la que estuve enamorado y de cierto modo todavía lo estoy.

Así que continúo con la búsqueda, sé que con las condiciones de torpe y despistado sí cumplo, con la de ser chistoso, tal vez. Así que solo me falta encontrar a “mi” agente 99.

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Muchas gracias a los que han escrito y a los que dejan sus comentarios en la página.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”

Monday, June 14, 2004

11. 14 de junio de 2004.

OTRA DE PERDEDORES

Por: Roberto Ponce. Hamburgo, ALEMANIA

“Writing was bad for the soul when you got right down into it. It protected your worst tendencies. Narrowed everything to failure and its devastations.”

Don De Lillo, Mao II



El concepto de “fracaso” es, por supuesto, y como todos, uno altamente relativi-, culturi- e historizable. ¿Cuál es su unidad de medida? ¿La plata o, mejor, la falta de? ¿El desarrollo emocional y/o intelectual? ¿Qué demonios es “desarrollo”? El número de amores, o la calidad de éstos; el número de personas a quienes realmente se ha hecho sufrir. La cualidad de imponer respeto, o miedo. El “poder” en sus más diversas y contradictorias facetas. ¿Ser o no ser un tanque para chupar?

Para Bill Gates, perdedor de antes, casi seis mil millones de personas son un fracaso. Para quien gana lo suficiente como para mantenerse a sí mismo y a su familia, digamos que incluso trabajando en algo que le gusta, yo lo soy, sin duda, también. Para mí lo es quien trabaja en algo que no le gusta (como yo) y vive para la plata (a diferencia de mí, lo que se manifiesta en mi estado de cuentas actual). Para todos, para qué mentir, lo es el pelado chiclero o el mendigo, o el desempleado alcohólico, si dejamos afuera el debate –usualmente conducido de manera exclusivamente moralista e hipócrita– sobre las causas de dichos fracasos específicos pero, desgraciadamente, tan universalmente proliferados.

¿Qué tiene todo esto que ver con “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, la última película de Michel Gondry? Poco: es ésta, simplemente, otra película más de la según yo por lo pronto sólo por mí así llamada New American New Wave cuyos protagonistas principales son, en el sentido más convencional de la palabra, perdedores. En este caso, Joel y Clementine, respectivamente interpretados por Jim Carrey y Kate Winslett en lo que constituye un verdadero tour de force de casting a contrapelo. Ella trabaja en una librería y lee, sin embargo, preferentemente sólo revistas. Su mayor orgullo consiste, aparentemente, en ser una persona “impulsiva”, y sus únicas aspiraciones son tener un hijo y, en sus sueños más alocados, hacerse con el puesto de quien inventa los nombres extravagantes de los tintes con los que cada par de semanas ella cambia el color, siempre chillón, de su pelo. Él es tan extraordinariamente perdedor que reconoce, por sí mismo, tener una vida poco interesante, centrada en trabajar y volver a la casa para dormir y poder, al día siguiente, trabajar de nuevo en algo cuya intrascendencia es tal que nunca nos enteramos de qué se trata. Es tan extraordinariamente perdedor que hasta carece de esa esquizofrenia cómica, de ese alter ego creativo/caótico/heroico, que redimía o al menos hacía más obviamente “interesantes” a tantos perdedores interpretados en el pasado por Carrey (piénsese en “The Mask”, en “The Truman Show”, en “Man on the Moon”). Tan perdedor, en definitiva, que no es ni siquiera un antihéroe, sino más bien una “no-entidad” de la que sólo sabemos que tuvo, como tantos, problemas de adaptación social en la infancia, que escribe acríbicamente un diario de cuyo contenido ni Clementine tiene mayor idea, que se considera todo lo contrario a un ser “impulsivo” y que intenta, por sobre todas las cosas, ser y rodearse de gente que es “nice”.

Hay algo, no obstante, que une a estos dos aun más que el fracaso: el amor. Y es que, por más burdo que suene, esta película es, en primera instancia, una película de amor, y no una cualquiera, sino una que consigue hacer adorables, cuando están juntos, a dos personajes que individualmente son poco interesantes, y esto con un tono tan poco cursi, tan lejos de todo cliché –sea éste hollywoodense o europeo–, que realmente hay que verlo para creerlo. El francés Michel Gondry, a menudo reconocido como el mejor, si no necesariamente el más famoso, director de videoclips del mundo entero, ha logrado, en efecto, sobre la base del dolorosamente genial guión escrito por Charlie Kaufmann (¿cómo es posible que este hombre, que ya escribió “Being John Malkovich”, “Human Nature” y “Adaptation”, se supere a sí mismo cada vez que vuelve a escribir un guión?), y con la ayuda de sus dos impecables protagonistas, filmar una de las en mi opinión mejores películas románticas de todos los tiempos, a la altura de “City Lights”, de “Jules et Jim”, de “Pierrot le Fou”, de “Bad Lands”... no sé, la lista es completamente subjetiva, arbitraria y, como ven, intergenérica, y puede ser alargada además de acuerdo al gusto de cada uno. ¿A la altura de “Casablanca”, de “La madre muerta”, de “Manhattan”? ¿De “Rebel Without a Cause”? ¿Quién da más?

A la altura de “Lost in Translation” y de “Punch-Drunk Love”, también, otras dos representantes de esto que yo ya considero una “ola”, un movimiento cinematográfico bastante bien delineado (pero, alas!, ahora no hay tiempo para delinearlo...). En el caso de “Lost in Translation” –de la cual un crítico alemán opinó que su único defecto era haber llegado demasiado tarde, ya que es como una adaptación fílmica de la otrora tan moderna corriente musical del trip-hop–, la conexión es incluso personal: Sofia Coppola, mujer (¿o ex?) de Spike Jonze, la dirigió, y él, amigo de Michel Gondry y sin duda el director de videoclips más famoso, si no el mejor, del mundo, dirigió a su vez “Being John Malkovich” y “Adaptation”, escritas, como mencioné arriba, por Charlie Kaufmann, quien escribió también, como ya se dijo, “Human Nature” (la primera película de Gondry) y el filme del que nos ocupamos ahora, en el que también actúa la siempre refrescante Kirsten Dunst (a su personaje se le concede el honor de recitar un poema de Alexander Pope del que proviene el por otro lado largo pero, en contexto, muy inspirativo título original de la película), quien ya deslumbró en “The Virgin Suicides”, de Sofia Coppola, directora de “Lost in Translation”, mujer (¿o ex?) de Spike Jonze...

Una película de amor superlativa, pues, pero, como no podía ser de otra forma viniendo de gente perteneciente a esta “movida”, también mucho más que eso: una farsa de fantasía científica en la que la medicina está en capacidad, o no, de borrar de la memoria de una persona todo lo relacionado con cualquier relación que, después de algún suceso traumático, dicha persona quiera, de raíz, olvidar; un onírico viaje fílmico, saturado de momentos alucinatorios, de música evocadora y muchas veces en contrapunto con las imágenes, y de efectos visuales espectaculares pero nunca gratuitos, a través del cerebro y de los procesos mentales de un personaje que trata de despertar, de actuar, de, justamente, no fracasar; una línea narrativa en reversa, o sea una película romántica sólo posible después de “Memento” y compañía; una reflexión bastante profunda sobre la “identidad” (¿qué es la “identidad”, si no el constante intento de darle orden y sentido a las memorias? ¿Qué son las memorias propias, cuánto valen, qué peso tienen, de quién son, hasta qué punto son ellas la “realidad”? ¿Qué es uno más allá de esa tan frágil y tan maleable, tan permanentemente cambiante, “identidad”?).

Un canto al amor y, a la vez, una resignada, madura aceptación de lo penetrante y destructivo del tiempo y del tedio. Un canto a la vida, en total, y no pese a sino precisamente por su condición de evento sin mayor sentido, efímero, en el que ideas férreas de lo que son el “éxito” y el “fracaso” están ciertamente fuera de lugar...

O a lo mejor me estoy intentando justificar. La vi dos veces en el cine, eso sí, y eso sin tener plata. ¿Tengo que decir algo más? Reto a quien haya tenido una relación larga y adulta, y una separación tal (con todo el dolor de fondo que una separación adulta conlleva, a diferencia de una adolescente, cuyo dolor es para la percepción, en su momento, mayor, pero retrospectivamente mucho más superficial), a no temblar al ver determinados pasajes de esta película. Y a quien todavía no haya tenido o relación adulta o separación tal también. A toda persona, al final. Porque, incisivamente, esta película nos dice: el universo tiende a la entropía, y nosotros igual, en todos los sentidos; exitosos o no, estamos condenados a acabar. La respuesta que “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” provee es casi filosófica: “OK”.



HOMENAJE A RONAL RIGAN

Por: Alfredo Mora Manzano, México DF

“(Luego de su gestión) …el mundo puso a descansar una época de miedo y tiranía, ahora que nuestro líder descansa le decimos gracias… Dios bendiga a Ronald Reagan”

George W. Bush, durante su discurso in memoriam.

Reagan murió la semana pasada a los 96 años luego de una larga batalla contra el Alzheimer, sé que cualquier manual de buenas costumbres nos impide hablar mal de los muertos recientes pero… ¿Se merece tanto homenaje ese viejo maldito?

Reagan fue el presidente de EE. UU. durante los ochentas, luego de haber sido un actor malísimo durante mucho tiempo. Durante la década de su mandato entre otras miles de cosas vendió armas a Irán para con ese dinero apoyar a los contras bañando en el camino de sangre a Nicaragua, apoyó al apartheid en Sudáfrica, entrenó a los ejércitos de Guatemala y El Salvador para que masacren a sus compatriotas, apoyó las matanzas en Angola y Mozambique donde murieron de manera violenta más de un millón y medio de seres humanos, respaldó táctica y económicamente a las dictaduras latinoamericanas y en general llenó de miedo a los habitantes de su propio país, para con una retórica de amedrentación lograr que el americano promedio lo apoye en su lucha contra el “terrorismo”, si algo les empieza a sonar extrañamente parecido a lo que ocurre actualmente por favor deténganme.

No quiero creer que morirse es la manera en que todos nos redimimos del mal que hemos hecho en nuestras vidas ¿Para algo la iglesia se inventó el infierno no? Si queremos darnos cuenta de la calaña de persona que Reagan fue en vida hay que mirar a los asistentes a su velorio, todos sus “amigos, colaboradores y coidearios” entre ellos Margaret Tatcher y Carlos Salinas de Gortari, qué lindo tener amigos así.

¿Qué vamos a hacer con los que se mueren? Cuando se muera Augusto Pinochet me imagino que le vamos a agradecer por la remodelación del estadio nacional de Santiago y nos olvidaremos que fue usado como campo de concentración, tortura y asesinato de lo mejor que tenía ese país en ese momento. Nos olvidaremos de las recién encontradas fosas comunes en el desierto chileno, fosas llenas de queridos abuelos, de padres, de hermanos y de amigos, fosas llenas de gente que merecía vivir más y que cuando le preguntaron al ex dictador qué le parecía que habían apilados varios cadáveres unos sobre otros respondió como si se tratara de una broma: “qué economía tan grande”. Me imagino también que cuando se muera León Febres Cordero le vamos a agradecer que el Malecón 2000 le quedó bien bonito (lo cual es una mentira)y nos vamos a olvidar de los muertos, los desaparecidos, el mandar a matar gente al extranjero contratando sicarios israelíes, el desaparecer hermanos menores de edad y ah! Me olvidaba, el dejar al Ecuador en la mayor ruina económica del siglo XX, eso como la cereza encima del postre.

Qué pena que los que se mueren no vean lo buenos que han sido en vida cuando los recuerdan los miembros de la olvidadiza prensa. Si Reagan mirara desde el cielo creo que sonreiría, si no fuera porque estoy más que seguro que en éste momento está demasiado ocupado con demonios metiéndole carbones al rojo vivo en lugares muy dolorosos y muy incómodos. Quiero creer en la justicia divina y si es que existe la reencarnación próximamente el ex presidente Reagan volverá convertido en un bache de una carretera perdida de un país pequeño. Un bache que no será posible arreglar en mucho tiempo debido a una economía que él directamente contribuyó a despedazar.

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Noam Chomsky ha escrito algunos artículos respecto a las similitudes entre el gobierno de Reagan y el de George W. Bush, si quieren leer los artículos originales en Inglés lo pueden hacer aquí: artículo.

Perdón por ser tan alpaca pero viene mucho al tema, Mario Benedetti escribió un poema titulado muy acertadamente “A la muerte de un canalla”, lo puedes leer aquí: poema.

POST DATA 2

Lo sé, es un shock que YO cite a George W. Bush en mi blog, pero era para ilustrar un punto, espero que me comprendan.

La próxima semana ¡De regreso a la comedia! para los que la extrañan tanto.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”

Tuesday, June 08, 2004

10. 8 de junio de 2004


TODO SUENA MAS BONITO EN FRANCÉS

Por: Alfredo Mora Manzano, México DF


Ayer fui a ver una película francesa, debe ser una de las peores películas que me he visto en el año. A pesar de que por ahora nada supera a “Gothika” y a “In the cut” como lo más bajo que he visto en el 2004, ésta debe llegar muy cerca, la película se llama “Vivante” de la directora Sandrine Ray.

“Vivante” es una de ésas películas insoportables en que una mujer es violada y luego de ese hecho horrible como que pierde su norte y empieza a acostarse sistemáticamente con cuanto hombre se le cruce por delante (lo cual es completamente ilógico), por supuesto no puede faltar la escena nocturna en que completamente ebria recorre llorando las calles de París en medio de las miradas atónitas de los transeúntes. Es una película increíblemente machista, a pesar de ser escrita y dirigida por una mujer, lo anecdótico es que la actriz principal se llama Vahina, que pronunciado bien costeñamente es chistosísimo si se toma en cuenta la trama.

No voy a dedicar el espacio de esta semana a criticar la película, sino a reflexionar un poco sobre el hecho de que me siento vilmente engañado por mí mismo y por mi percepción del cine francés al haber ido a éste bodrio. Me explico mejor, no sólo porque la película es francesa significa que no va a ser mala, a pesar de que el promedio de películas francesas malas sea mucho menor que el promedio de películas norteamericanas malas. La verdad es que creo que me he dado cuanta que no es sólo una cuestión de cine, sino de idioma, creo que todo suena más bonito en francés.

Para muestra un botón, hagan que una mujer que hable francés (o un hombre si es que prefieren, con los gustos no me meto) les diga suavemente: “mon chat est malade, a vomi toute la journée”, que lo diga lentito, pausado y con los labios entre cerrados. Puede que si la mujer lo dijo así e imprimiéndole algo de ganas te deje babeando y con la boca abierta, está todo en el tono y en como suena el idioma para los oídos poco entrenados, a pesar de que te acaba de decir: “Mi gato está enfermo, ha vomitado todo el día”.

Así que les recomiendo que antes de ver la próxima película francesa que llegue a las salas de su ciudad infórmense de quién la escribió, quiénes actúan, etc, para que no tengan que llevarse el fiasco que me llevé yo. Otra cosa que les recomiendo es que se consigan una novia, esposa, pareja que hable francés, para que el momento inevitable en que les diga “nettoie la maison, inutile” “je ne te présente pas à mes pères parce que tu es un perdant” “je suis rendue de ton meilleur ami” “Je veux le divorce” y “je m'emmène la voiture, la télévision et les enfants” por lo menos suene bien bonito.

Por ALFREDO MORA MANZANO, México DF.

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El espacio de ésta semana iba en realidad a ser dedicado a hablar de la tercera entrega cinematográfica de “Harry Potter”, no lo hice por falta de tiempo. Sólo quiero acotar que es una película excelentemente bien lograda, y la primera que presenta un desarrollo serio de los tres protagonistas que al ser mayores y más concientes de sus roles actúan mejor. El director, Alfonso Cuarón, le imprime un sello propio y más sombrío a ésta tercera parte, llevando a la franquicia a terrenos inexplorados como el mostrar la oscuridad de los personajes secundarios, un nuevo modo de narrar la historia en que nos damos cuenta que el tiempo a pesar de ser divisible es único y que la vida en un internado, a pesar de que se enseñe magia, es un internado y que se necesita salir al pueblo vecino a respirar.

“Harry Potter y el prisionero de Azkaban”
es una cinta entretenida y mágica y Hermione se está poniendo buenísima.

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Quiero agradecer la primera carta dirigida a la sección “pregunten lo que sea”. Como pueden adivinar es un servicio en el que trataré de contestar cualquier pregunta que quieran hacerme sobre cualquier tema.

Un preocupado lector pregunta cuáles son los diez síntomas del resfrío ya que solo se acuerda de ocho. Pues son: Fiebre, dolor de garganta, dolores musculares, dolores articulares, dolor de cabeza, estornudos, congestión nasal, secreción nasal, tos e inflamación de garganta, Muchas gracias por preguntar.

Como pueden ver “pregunten lo que sea” no se preocupa de que las preguntas sean simples o complicadas, simplemente de darles una respuesta.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”

Tuesday, June 01, 2004

09. 1 de junio de 2004


ENFERMO EN EL EXTRANJERO.

Por Alfredo Mora Manzano, México DF


Tengo gripe, la peor clase, no en la que estornudas, sudas, te duele todo y luego te curas, sino la clase de gripe en la que estornudas, sudas, te duele todo y luego te curas y luego te das cuenta de que nadie te cuidó y estás más solo que una mosca en una convención de telarañas.

Todo empezó hace poco, el momento en que estornudas por primera vez y te das cuenta de que no fue un estornudo normal, la garganta dolió un poco más de lo habitual. Para darme cuenta que me voy a enfermar tengo una visión de gol que me envidiaría Ruud Van Nistelrooy.

Yo crecí enfermándome de todo y siempre acostumbrado a que me cuide mi mamá, que a pesar de no ser tan rápida puede estar a veinte cuadras, escuchar un estornudo de uno de sus hijos y antes de que la mano llegue a la caja de los Kleenex está tocando la puerta preguntando: ¿Estás bien hijito? Ése es el superpoder de mi mamá, mi papá tiene otros, como el poder resolver lo que sea como el Super Comando (A-team) con sólo su caja de herramientas. Estoy seguro que si la ONU le encargara a mi papá la respuesta a las cuestiones más difíciles del mundo y le dan media hora, él y su caja de herramientas (y por supuesto los tres mil quinientos tarritos con tornillos de diferentes tamaños) no se demorarían ni diez minutos.

Éste cuidado extremo nos ha malacostumbrado a mis hermanos y a mí a que nos protejan como a cuadro renacentista en museo decente cuando nos enfermamos, pero ahora que vivo en un departamento pequeñito en la ciudad más grande del mundo parece mentira pero me las tengo que arreglar solo. Así que empecé por tomar las riendas del asunto como un hombre, empecé llorando media hora gritándole al cielo ¿Porqué a mí? ¿Qué te he hecho? Luego sí me puse en acción y me vestí (sólo me demoré cuatro horas) y salí a llamar a mi doctora. Mi doctora es homeópata, mi familia ha visitado al homeópata desde que yo tenía diez años, para los que no lo saben, la Homeopatía es una rama de la medicina muy importante en la que cualquier problema de salud existente se resuelve con unos globulitos azucarados (que según yo están llenos de: ¡azúcar! Tadaa) los cuales se pueden tomar o disolver en agua. A veces parece brujería pero funciona así que no me quejo, como todas las cosas en la vida es cuestión de tener fe.

Ahora empieza la lenta recuperación, el revisar si sigue la fiebre, a ver si dejan de doler los huesos y a esperar poder curarme rápido. Si es que existen la decencia, la bondad, la caridad, la justicia y el humanismo estaré mejor para cuando empiece el partido de la selección. Por supuesto, si perdemos me enfermaré de rabia que es mucho peor.

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En el blog difamación hay un buen comentario de Bonoh sobre ambición en el fútbol ecuatoriano, a quien le interese puede leerlo aquí: comentario.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”