Sunday, April 25, 2004

04. 25 de abril de 2004


PERDEDORES

Por Alfredo Mora Manzano, México DF

Hace algún tiempo, al salir de ver “Adaptation” (Spike Jonze, 2002) en el cine, una amiga hizo una aclaración con la que no estoy particularmente de acuerdo, dijo “esta película es buena, pero ya estoy harta de ver películas sobre perdedores”. La semana pasada pude por fin ver “American Splendor” (Robert Pulcini/ Shari Springer Berman, 2003) estupenda adaptación de la excelente novela gráfica que narra la vida normal de un empleado de archivos de un hospital que se convierte en una figura icónica del comic. Desde una óptica puramente convencional, Harvey Pekar (así se llama nuestro personaje) al inicio de la película es el prototipo norteamericano del perdedor, inmerso en un trabajo miserable, abandonado por su mujer, enfermo y descontento. A medida que pasa el tiempo nos damos cuenta que es una persona normal, como todos, y es su normalidad, su furia y su actitud las que lo convierten luego en un héroe. Yo conozco muy bien a los “perdedores”, he sido uno toda mi vida.

Casi al empezar “American Splendor” Harvey Pekar se hace amigo de Robert Crumb, en ésa época aún desconocido, sería el inicio de una colaboración muy importante dentro del mundo de la novela gráfica. Durante los años siguientes Pekar continuaría trabajando por un sueldo casi mínimo como archivista en el sótano de un hospital y al mismo tiempo escribiría sobre su vida mientras Crumb y otros dibujantes la ilustraban, ésta reunión daría inicio a dos series claves en el mundo del comic: “American Splendor” y “Our cancer Year”, en ambas está basada ésta película. La trama se mueve en medio de varias realidades que funcionan a la vez, por un lado está el verdadero Pekar, que funge al mismo tiempo como narrador y entrevistado, por el otro está Paul Giamatti, que interpreta a Pekar en la película y por otro, el comic, que a veces invade los dos mundos, todo salpicado de tomas reales de las ahora legendarias apariciones de Harvey en el show de David Letterman. En manos de los directores la historia transcurre tanto inteligente como divertida, los personajes de American Splendor son gente de verdad, viviendo. Cuando conocemos al personaje de Toby por ejemplo, se nos hace un tanto difícil de aceptar como real, hasta que vemos al verdadero Toby interactuar con su “adaptación”.

Personalmente han existido varios momentos clave en los que me he dado cuenta que nunca formaré parte del grupo “ganador” (bacan, cool o chido dependiendo de donde estén). Cuando tenía doce años, y me empecé a estrellar poco a poco con la mala noticia de que todo el mundo no estaba formado por mis fantasías un día me levanté y le dije al espejo “o sea que hay cosas que no van a cambiar, ésta es la cara que voy a tener toda la vida”, y el espejo me respondió “sí, mejor péinate”. Otra vez, ahora en la universidad coincidió que para una clase había hecho un trabajo sobre culturas mesoamericanas, luego de leer me senté a ver “La venganza de los nerds, parte 2”. Hay una escena en que Poindexter (que por cierto es mi nerd favorito) habla en seminola a los indios que los habían secuestrado para probar de hecho que no eran indios sino Alfa Betas disfrazados. Me parece que el diálogo era algo así como “creo que no son indios de verdad, les acabo de decir que se fueran al infierno en seminola y no respondieron” y yo mientras tanto reflexionaba en el hecho de que ése diálogo estaba mal utilizado ya que los seminolas no tenían ésa idea del cielo y del infierno y que no había una traducción literal para ésa palabra … en ese momento tuve que detenerme para decirme a mí mismo: “Dios mío, soy más nerd que los nerds”.

“American Splendor” está llena de gente que viven su vida, no bajo la óptica de lo que para la sociedad en general, y sobretodo la norteamericana es el éxito, sino la vida del resto de nosotros, batallando como en los comics contra nuestros archienemigos de toda la vida: los “ganadores” que nos robaban el dinero del almuerzo, con los que no nos podíamos reunir después de clases, los que jugaban bien al fútbol, los que tenían bonitos autos, los que salían con mujeres hermosas (las cuales se habían ido con ellos luego de rompernos el corazón), los que escriben libros para que a todo el mundo le gusten, los que hablan gritando en cafés de sus opiniones políticas, los seudo intelectualoides que encantan a audiencias ebrias con sus escritos fáciles. Los pobres tipos que creen que viven una vida plena al trabajar en empleos de excelente paga pero aburridísimos, salir a emborracharse cada fin de semana a los lugares donde el resto de sus amigos idiotas van, ganar mucho dinero y vivir en casas enormes, los que creen que la han pasado bien por la suma de sus noches de farra. Pobres, no podrían estar más equivocados, ni siquiera pueden darse cuenta que una revolución se ha iniciado y los “perdedores” estamos cansados, porque Bill Gates y Woody Allen son sólo la punta del iceberg y antes de que se den cuenta el mundo será nuestro

… Ni!!!


POST DATA:

Si alguno de los lectores ya tuvo la suerte de ver “American Splendor” , puede complementar su experiencia alquilando el maravilloso documental “Crumb” (1994) que narra la vida del famoso dibujante y su familia. También recomiendo la película “Ghost world” (2001) basada en la novela gráfica de Daniel Clowes. Tanto el documental como la película fueron dirigidas por Terry Zwigoff que ahora prepara su siguiente proyecto: se trata de otra adaptación de un comic de Clowes: “Art School Confidential” se encuentra en éste momento en pre – producción y será protagonizada por John Malkovich, su estreno se espera para finales del 2004.


HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”

Tuesday, April 20, 2004

03. 19 de abril de 2004


MEMORIAS DE CINEMEMORIA:
o pequeño instructivo para ver treinta documentales en semana y media


Por Alfredo Mora Manzano, México DF


El 22 de abril comienza el tercer festival de documentales “Encuentros de otro cine” organizado por la corporación Cinememoria en Quito, Guayaquil y Cuenca – Ecuador. El año pasado me conté entre los asistentes a la segunda edición del festival y pude disfrutar de muchas de las obras que en otras circunstancias no hubieran podido ser vistas en el Ecuador.

La dedicación de los que fuimos parte de la audiencia de las ediciones pasadas del festival era palpable, muchos acudíamos desde temprano para así poder alcanzar a ver todas las películas que pasaban en el día. El esmero se convirtió en camaradería y luego los camaradas se transformaron en tribu, al punto que parte del grupo se preocupaba si los demás no llegaban a las primeras funciones. El festival es una gran oportunidad para el reencuentro de la audiencia con la realidad, con lo que a veces se sabe que pasa en otros lados del mundo pero que no llegamos a ver. En ése momento los documentales se convierten en el nexo entre los asistentes a las salas de cine y el sujeto de los filmes, cercano o lejano, divertido o trágico, doloroso o liviano, pero siempre necesario.

Bueno, aquí vamos con el instructivo. El año pasado desarrollé un sistema para poder ver la mayor cantidad de funciones en un día, ésta pequeña muestra de mi sabiduría se las paso a continuación. Lo primero es desayunar temprano y ligero para que las ganas de ir al baño no los ataquen durante la primera película, mejor, tratar de desayunar entre las primeras funciones. Pueden adoptar el “método Camel” y llevar chicha y allullas a la sala, pero para mi gusto, esto requiere de demasiada producción y de una pericia en la oscuridad de la cual carezco.

Para las funciones de la tarde no olvidarse de tomar café, ya que por interesante que sea la película la barriga llena en la función post-almuerzo puede traicionarlos y causarles una narcolepsia súbita en medio de lo más trascendental.

Por supuesto no faltar a los conversatorios de la noche, tendrán oportunidad, como la tuve el año pasado, de conversar con los invitados especiales del festival. En la segunda edición conocimos a Albert Maysles, veterano y maravilloso director de documentales. Entre otras miles de cosas me contó de cómo molestaban a George Lucas por ser el camarógrafo novato de “Gimme Shelter” o de cómo se iba a ver las corridas de toros con Orson Welles.

El Festival es una oportunidad maravillosa para el volver a hacerse amigo de la realidad, sobretodo para los que tratamos de vivir siempre de nuestras fantasías. Saludo desde ésta lejana pero acercada realidad virtual a todos quienes forman parte de los “Encuentros de otro cine”.

Nota: para más información acude a www.cinememoria.com


ELEPHANT
.

Por Oscar Tello Reyes, México DF


Elephant (Gus Van Sant, 2003) no es un documental que denuncie la decadencia del imperio gringo. Tampoco es un drama ficticio que pretenda reducir el fenómeno de los shooting galleries estudiantiles a la acostumbrada presentación de las minorías como culpables de todos los males que atacan a dicha sociedad.

El acercamiento que la película hace a las reglas de convivencia de los niños gringos me remitió un poco, por el lado visual a los documentales setenteros del National Film Board of Canada, llenos de calidez e intención, pero asépticos en el tratamiento. Cada uno de los personajes responde a un estereotipo, como si a Van Sant se le hubiera ocurrido agarrarse un puñado de “chamaquillos de indias”,encerrarlos en su laboratorio de control y filmar su comportamiento.
Por el otro lado, ése tratamiento seudo clínico logra mutar en algunos momentos para convertirse en peeks a la vida interna de los niños, esas partes de sus personas que el resto de sus compañeros se niegan a ver al momento de lanzarles papeles en clase o llamarlos freak, loser, fag. Etc. El título mismo de las película tiene que ver con una cita de Bernard MacLaverty acerca de cierto elefante que vive en la sala de una casa y cuya existencia es negada sistemáticamente.

Al salir del cine, una amiga (declaradamente anti-gringa) de pronto lanzó al aire una pregunta que me sorprendió viniendo de ella por su obviedad (¿?):
¿Por qué pasan este tipo de cosas?
A mi se me ocurrió de pronto que crecer en medio de una sociedad tan obsesionada con la imagen del éxito debe ser bastante difícil para todas las niñas gordas de lentes gruesos.

Es decir, si no me parezco ni de lejos a James Van der Beek gracias a mis estrabismo, o mi color de piel o mi sobrepeso, puede llegar un momento en mi vida en que eso se convierta en un punto crítico para conseguir una cita, y mas tarde un puesto laboral digno, y así ad nauseam…
Pensar con esta lógica debe ser aplastante para alguien cuya integridad apenas empieza a construirse, y si bien al crecer los niños se van haciendo conscientes de lo estúpida que resulta esa taxonomía del triunfo, tanto los oprimidos como los opresores se quedan con su cuota de prejuicios / resentimientos. Crezco pero me acuerdo…
Incluso podría armarse toda una teoría del resentido social para argumentar que “La Malvada Sociedad Imperialista Estadounidense” se lo merece, que alguien que trata así de mal a los pobres niños emigrantes o patizambos o de cabello oscuro (así de ridículos pueden llegar a ser los prejuicios) solo puede cosechar odio y amargura; y que entonces, es perfectamente plausible que un par de mocosos, hartos de que los empujen o les digan lerdos o les hagan el feo, ordenen rifles de alto poder por correo y hagan de su escuela un Columbine Chainsaw Massacre. Claro, podría ser. Tiene sentido.
Pero como siempre, no es así de simple.
Y abordar un tema tan escabroso como lo son los tiroteos en escuelas de la Unión Americana, con estudiantes reales como actores, en una escuela pública real como locación es un trabajo que tenía muchas posibilidades de caer en los lugares comunes o de volverse un panfleto inútil como el que más. Sin embargo, el abandonar toda pretensión moralista y cualquier investidura de Soy un Artista Y puedo Juzgarte si Quiero, para limitarse a sugerir que quizás la solución esté en ESCUCHAR a los demás, terminó por ser a mi juicio el gran acierto de Elephant. Si tomamos en cuenta la manera categórica en que la Cultura Norteamericana ha hecho oídos sordos a las quejas provocadas por sus pisoteos en otras latitudes, mas mérito tiene que de vez en cuando se vean estos clareos en el cielo tachonado de estrellas Hollywood.


POST DATA:

Un preocupado y atento lector me pidió que me extendiera en mi explicación de las razones para no ver Cold Mountain (Anthony Minghella, 2003). Respetando la privacidad de la gente que me escribe sólo me referiré a él por el seudónimo de Daniel Avilés de Quito – Ecuador. Daniel, Muchas gracias por tus comentarios.

Cold Mountain es una de las películas más caras hechas por MIRAMAX (la segunda luego de Gangs of New York) es tal vez una de las que tienen mayor número de cameos (yo conté nueve) y es al mismo tiempo aburrida tediosa y hasta cierto punto inútil. Se desangra la historia original en medio de interminables pasajes de la odisea de el personaje de Jude Law que me imagino que en papel deben ser interesantes ya que la novela original tiene cuatrocientas cincuenta páginas pero puestas en pantalla al mismo tiempo resultan en conjunto demasiado largas para la película y en particular demasiado cortas para poder presentar decentemente a cada uno de los personajes. En resumen, se nos presenta una obra de casi tres horas de duración que nos muestra a una Nicole Kidman que parece salida de la portada de Vanity Fair en todo momento a pesar de vivir sola y sin tener nada que comer en una granja rural del siglo XIX. El resultado y el final es el mismo que en otra película del mismo director, “El paciente inglés”, en que me pasé los cuarenta y cinco minutos finales pidiéndole al cielo que se acabe o que un rayo le caiga al teatro y poder salir corriendo despavorido. Como nota final debo incluir como aclaración que la otra obra de enorme presupuesto de Minghella, “The talented Mr. Ripley” fue una de mis películas favoritas de 1999, para que vean que una buena adaptación lo es casi todo para una película basada en una novela.

HASTA LA PRÓXIMA, Alfredo Mora Manzano a.k.a. “el otro yo…”

Sunday, April 11, 2004

02. 11 de abril de 2004


LA PASIÓN VS. LA ÚLTIMA TENTACIÓN

Por: Alfredo Mora Manzano

Hace un par de semanas pude ver casi a día seguido dos películas que tratan sobre el mismo tema. En una esquina estaba “la pasión de Cristo” de Mel Gibson, con el vaticano de entrenador y en la otra “La última tentación de Cristo”, de Martín Scorsese. Luego de verlas creo que llegué a darme cuenta de la diferencia básica que las separa: el desafío al dogma. La primera es básicamente lo mismo que te enseñan en clases de catecismo con un balde de sangre encima, hasta cierto punto habría que preguntarse si es una película necesaria. La segunda es una narración de un supuesto descarrilamiento del mesías, es un punto de vista artístico de una personalidad intocable y en eso radica su “pecado”.

Cuando “la última tentación…” vio la luz en 1988 no pudo ser exhibida en la mayoría de países de Latinoamérica, era un atentado a la “fe católica”. La misma fe que llevó casi al mismo tiempo a miles de aniñados de todo el Ecuador al valle del Cajas, en donde fueron testigos básicamente de alucinaciones inducidas por los olores emanados por la multitud que no se había bañado ni usado un excusado decente en varios días. “La pasión…” por otro lado muestra una imagen de Jesús que es muy cercano a la iglesia, un Cristo para empezar blanco, barbón y flaco que termina tan ensangrentado como escultura de la escuela quiteña, un Jesús tan bueno, que ha convertido a Mel Gibson, su hijo favorito por el momento, en un multimillonario. Como buen cultor de las costumbres católicas, Gibson aparte de vender la película ha sacado toda una línea de productos desde crucifijos hasta medallones, la venta de éstos se destinará a obras de caridad cristiana como una nueva caballeriza en su finca de Australia.

“La última tentación…” ha sufrido el deterioro del paso de los años, la música y su vestuario a pesar de ser excelentemente concebidas nos remiten a una estética sobre glamorizada y ochentera, pero no ha perdido la brillantez que le da su guión, nos presenta el Jesús que todos queremos ver. Un Mesías Humano, caritativo y luchador, abrumado por la carga de su destino. Seamos Católicos o no, Jesús era al mismo tiempo un líder comunitario, un guerrillero y un rebelde que promulgaba un mensaje de amor, concepto que personalmente me basta y me sobra para admirarlo. Las arquidiócesis de los países Latinoamericanos luego de tantos años permitieron sin problemas que la película sea transmitida en todo el continente, excepto en Chile donde éste año se legalizó el divorcio y la iglesia local, una experta en mirar hacia otro lado, no iba a permitir dos afrentas tan colosales en un plazo tan corto.

Para terminar “La última tentación…” sigue teniendo la misma validez artística que tenía hace más de quince años, “La Pasión…” lo único que nos aporta es el dato (del cual no tenía idea) de que Jesús inventó la mesa.

Alfredo Mora Manzano, Mexico DF


SUGERENCIAS PARA EL CINE:

En México DF:

JANELA DA ALMA, documental, Brasil 2001.

Dirigida por Joao Jardim, codirigida y fotografiada por Walter Carvalho (quien también fotografió Lavoura Arcaica). Ventana del alma es un documental sobre la ceguera que narra de manera excepcional los diferentes puntos de vista de creadores y artistas sobre la pérdida de la visión. Bellamente fotografiada y con los aportes de personalidades como José Saramago y Wim Wenders “Janela..” es casi un experimento de sensaciones que logra un resultado de gran impacto emocional y visual a pesar de su punto de partida tan alpaca.

ELEPHANT, EE UU 2003.

Dirigida por Gus Van Sant. A través de varios puntos de vista se narra un episodio violento en una secundaria de los Estados Unidos, sin juicios de valor ni moralismos. El director permite que el espectador se dé cuenta por sí mismo del origen de la violencia en las escuelas y sus consecuencias, el resultado es brillante.

En Quito:

LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS, España 1999.

Dirigida por José Luis Cuerda. Una historia de la amistad de un niño (Manuel Lozano) y su maestro de escuela (Fernando Fernán Gómez) al inicio de la guerra civil española, un enternecedor relato en medio de un clima político y humano turbulento.

En Guayaquil:

EL VIAJE DE CHIHIRO, (Sen to Chihiro no kamikakushi)Japón 2001.

Probablemente una de las mejores obras de animación de los últimos años, es la historia de una niña transportada a un mundo de fantasmas en búsqueda de sus padres, imperdible para todos, en especial para los nerds.

POR FAVOR NO VAYAN A VER:

Cold Mountain: tres horas de pesadilla, peor que el paciente inglés y Jude Law se muere (les conté el final para que no gasten su dinero).

In the cut: No sé cómo hizo Jane Campion para hacer una película tan mala, si quieren ver a Meg Ryan desnuda, alquilen The Doors.

POST DATA:

Juan Gelman, el poeta argentino, busca hoy los restos de su nuera María Claudia. Fue secuestrada en agosto de 1976 en Buenos Aires junto con su esposo Marcelo Ariel, el hijo de Juan Gelman. María Claudia tenía entonces 19 años y estaba embarazada de ocho meses y medio, cuando militares uruguayos la trasladaron ilegalmente a Montevideo, mientras que Marcelo Ariel fue asesinado. En noviembre de 1976 nació su hija en Montevideo. Después asesinaron fríamente a María Claudia. Su hija fue entregada a una pareja estéril de la policía montevideana y recién en 2000 - 23 años más tarde - fue encontrada con el apoyo de firmas y cartas solidarias desde todo el mundo. En esa ocasión, el presidente uruguayo, que dispone de las informaciones necesarias, prometió esclarecer los hechos. La búsqueda de María Claudia es también la búsqueda de todos los desaparecidos en Uruguay. Para firmar la carta de apoyo acude a: Juan Gelman

Monday, April 05, 2004

01. 5 de abril de 2004

DIEZ AÑOS DESPUÉS

Por: Alfredo Mora Manzano

Chew your meat for you
Pass it back and forth
In a passionate kiss
From my mouth to yours
Because I like you


Kurt Cobain, Drain You, 1991.


Hace diez años, 5 de abril de 1994, hacía lo mismo que he estado haciendo casi todo el tiempo desde ese entonces. Yacía, aletargado y semidormido frente a la TV, con migas de pan en la camisa y una pepsi tomada a medias en el piso cuando Ruth Infarinato interrumpió su programación habitual para anunciar que Kurt Cobain “había cometido suicidio”. Cada una de las personas de más o menos mi rango de edad recuerda exactamente dónde estaba y qué hacía al momento de enterarse de ésta mala nueva.

La muerte de Kurt Cobain no fue sólo el final de una vida que mereció ser más vivida y más aprovechada, fue hasta cierto punto un encuentro abrupto de los que en ésa época queríamos ser músicos con las realidades del mundo obligándonos a darnos cuenta que nuestra generación, tan cargada de desesperanza y quemimportismo, perdía a uno de sus cultores más representativos. Para muchos Cobain fue más que un músico, fue el portaestandarte de una nueva estética (¿o antiestética?) que blandiendo una Fender Mustang, acabó en un solo golpe de acorde con una década desastrosa, los ochentas, cargada de imágenes vacías y carente de contenido.

Tal vez él no lo quiso así, tal vez la responsabilidad de ser una figura icónica puede que le haya quedado grande, después de todo pasó en cinco años de ser el niño problema que vendió sin permiso las armas de su abusivo padrastro para comprarse una guitarra vieja a ser una de las más grandes estrellas de rock de todos los tiempos. Kurt Cobain, al final del día, era una persona con serios problemas, un serio adicto a la heroína, un ser depresivo y triste a pesar de todo su éxito y un tipo bueno y pusilánime, quien como casi todos los hombres buenos de la historia, estaba casado con una mujer muy mala.

No pretendo de ninguna manera endiosar a ésta figura triste y decaída, será que me quedan ciertas nostalgias cuando me acuerdo de los maravillosos noventas, recuerdo cuando tenía quince años y mi padre me compró mi primera guitarra eléctrica en una barata de casa musical Gallardo, recuerdo estar sentado un año después junto a la piscina de Pepe Carrión tratando de indicarle el primer ataque de batería de “smells like teen spirit” y recuerdo muy bien la tarde en que me enteré de la muerte del líder de Nirvana. La manera en que la gente se acuerda de él varía mucho dependiendo de sus fuentes de información. Para mí, lo más importante es darme cuenta que todavía existe ésa potencia cruda y descarnada en cada una de sus buenas canciones. Quedan atrás las nociones ridículas de los críticos de su comportamiento en el escenario o la manera en que cada año MTV limpia de jeringas y de grafittis con malas palabras las riberas del Whishkah, donde Cobain se reunía con sus amigos, para que cuando se transmitan desde ahí sus reportajes “no se dé un mal ejemplo a la juventud” que todavía escucha sus canciones.

Hoy que se cumplen diez años de su “suicidio”, me doy cuenta de lo mucho que significó Cobain para los que crecimos tratando de seguir sus pasos con esas canciones tan simples pero cargadas de verdades. No sé porqué me cuesta creer que ha pasado una década, será que ahora que me acerco a los treinta, y no sé si a alguien más le sucede esto, toda la nueva música me empieza a sonar igual, o que estoy todavía a la espera de que otro Kurt Cobain venga a acabar con ésta época terrible llena de nuevo de falsedad, hipocresía y reverencia a boy bands y pop stars. Puede ser que no me entra en la cabeza que ahora soy más viejo de lo que Kurt Cobain nunca llegará a ser.

Alfredo Mora Manzano
México D.F.


Saturday, April 03, 2004

00. 3 de abril de 2004

PRESENTACIÓN
Por: Alfredo Mora Manzano

Este es un espacio de opinión. ¿Cuanto puede valer la opinión de una persona? ¿Que es lo que se pretende con tratar de que la gente lea lo que piensas? Sé que es importante que lo que piensas lo expongas, así sea a unos pocos.

Este es también un lugar en donde mis dos personalidades, el sociópata y el niño ternura, batallan entre sí hasta la destrucción, dejando para la vida real la identidad secreta que todos conocen.

Los invito a que me ayuden, ya que dicen que el escribir solo es como estar en una isla desierta con una botella de Viagra. Es muy solitario.... y es muy duro.

Muchas Gracias

Alfredo Mora Manzano a.k.a "El otro yo..."